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sábado, 20 de agosto de 2016

BDSM, prostitución, delincuencia y esclavitud sexual en Asturias.

Hace mucho muchísimo que no publico nada en este blog. De hecho hace más de un año, pues hay distintas razones que me mantuvieron  y me mantienen alejado del BDSM. Pero una muy buena amiga me pasó un enlace de algo que realmente me preocupa, la prostitución y el BDSM. Y no, no tema el improbable lector que eche un sermón moralista sobre la prostitución, el que esto escribre es un ferviente legacionista o regulacionista. Cuando salió la primera noticia sobre una trama de prostitución y sado (el término que usaron los medios) en Asturias se la enseñé a una amiga prostituta (que no practica ni tiene nada que ver con el BDSM) y me dijo que ella conocía la casa, pues había trabajado allí. Aunque afirmó que a las mujeres no se les obligaba a nada, en el sentido de que se podían ir si querían, sí me dijo que sólo podían descansar dos horas, que dormían en literas... Prácticas que parece ser que son comunes en las casas de prostitución (hablo de los pisos, no de los clubes), y que ella también vive cuando hace plazas de 24h.

Y es que el debate sobre la prostitución es complicado, muy complicado. Porque entre otras cosas, es muy difícil saber qué es voluntario. Si una persona es secuestrada y obligada  ejercer la prostitución es evidente que hablamos de esclavitud y de trata de blancas. Pero si una persona elige libremente dedicarse a esto... ¿sería mi amiga prostituta si no fuese madre soltera e inmigrante en situación irregular? Muy probablemente no (aunque ya era prostituta en su país de origen antes de ser madre). Pero claro, ¿trabajarían tantas inmigrantes en situación irregular como internas cuidando ancianos o limpiando casas en jornadas también de 24h? Evidentemente tampoco, y no por eso hay un debate sobre la existencia del servicio doméstico (sí cabe que lo haya sobre las condiciones de trabajo de las empleadas domésticas, pero no sobre si tienen que existir).

Como consumidores debemos de ser responsables. Debemos de preguntarnos si la prostituta con la que nos acostamos está trabajando libremente o no. Si en su decisión libre hay libertad o mera desesperación de la que se aprovechan las personas que regentan los pisos. Pero como consumidores también cabría que nos hiciésemos esa misma pregunta a la hora de entrar en un bar o a la hora de comprar nuestra ropa made in Bangledesh, si bien es verdad que en unos casos nuestra capacidad de actuación es distinta, pues si no todos tenemos la capacidad económica para comprar en comercio justo, sí tenemos la capacidad de ir con prostitutas en mejores condiciones (claro, otra cosa es que te pique el niqui a las cuatro de la mañana y sabes que hay prostitutas 24h).


El tema de la prostitución es un tema complejo y reconozco que no sé cómo abordarlo. Pero éste es un blog sobre BDSM, y en esta noticia se ve salpicado el BDSM. Por un lado la noticia está redactada desde el prejuicio al que estamos acostumbrados por parte de los medios «hay términos que es mejor no explicar» (¿sí? ¿por qué?, ah, sí, son tenebrosos y la gente igual se asusta) «vaya por delante que las aficiones del Marqués de Sade no son delito (si son consentidas por ambas partes), aunque al francés, por si acaso, lo encarcelaron todos los gobiernos que tuvo Francia a caballo entre los siglos XVIII y el XIX». (al marqués de Sade lo encarcelaron por otras razones, pero bueno). Y desde luego que este tipo de cosas no ayudan nada a desestigmatizar el BDSM. Por supuesto, cuando surge cualquier otra trama truculenta en torno al sexo y a la prostitución (por ejemplo, en Asturias y Galicia se desarticuló una trama muy turbia hace años, aunque ahora soy incapaz de encontrar la noticia en Google) nadie se tira de los pelos culpando al sexo, si acaso a la prostitución, victimizando a prostitutas, culpabilizando a proxenetas y irresponsabilizando a clientes. Nadie se plantea si follar es truculento o no, en cambio estas noticias si sirven para seguir presentando el BDSM como algo truculento, chungo, malo, oscuro... En lo que, supongo, que muchos se sienten cómodos.

Nada se habla del BDSM practicado fuera de la órbita de la prostitución. Nada se habla del BDSM que puede practicarse dentro de la órbita de la prostutición de una forma responsable y humana... Y no, la culpa no es sólo de los medios, que también. La culpa es nuestra, porque no tengo nada claro que nadie de los que somos abiertamente bedesemeros cuando recurrimos a la prostitución para prácticas BDSM (aunque aquí se prefiere hablar de tributos en lugar de tarifas) nos preguntemos en qué condiciones trabaja esa persona (máxime si es Dominante, ya que asumimos que si es Dominante ella manda... pero esto es un negocio, señores, a menudo una misma persona se anuncia como Ama y sumisa). Y yo no soy ni juez ni conocedor del caso más que por El Comercio. Yo no conozco a Ama Lara ni su negocio y, en consecuencia, no tengo mucho criterio para juzgarla. Pero una cosa es innegable, en Asturias Ama Lara es un referente del BDSM profesional (lo que, en gran medida, es sinónimo de ser referente del BDSM). Y que detengan a un referente del BDSM asturiano por una trama de tal magnitud, además de ser algo que debiera hacernos pensar en la prostitución como fenómeno (más allá de decir «a mí plin, yo no voy con prostitutas»), debiera darnos que pensar qué está pasando con el BDSM en este trozo del mundo. Porque en estos momentos esta noticia de El Comercio es toda la referencia real que puede tener la sociedad asturiana sobre el BDSM, y eso no nos ayuda en nada.

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